28 de febrero de 2025, 10:00 de la mañana. Un grupo de perspicaces mini detectives con grandes dotes para resolver crímenes son convocados en el Centro Cívico de Getafe Norte para tratar de desentrañar el gran misterio que se presenta ante ellos: junto a la puerta principal de la exclusiva urbanización Oh LaLa, se ha encontrado el cuerpo sin vida de la mediática influencer Sara Sarita. Una gran mancha de sangre en su cabeza parece indicar la causa de la muerte, pero ¿quién es el culpable? ¿Qué motivo subyace? ¿Dónde y cómo murió realmente? Las respuestas a todos estos interrogantes debían ser averiguadas por nuestros recién nombrados detectives. 

Para la realización de sus pesquisas tuvieron que participar en una gincana tecnológica en la que se sometieron a diferentes pruebas que les permitieron desenmascarar a los sospechosos y esclarecer los hechos ocurridos:

  • De paseo junto a Rosalía del Rosal: el jardín en el que Sara Sarita solía llevar a pasear a su pomerania Chanel escondía un reguero de pruebas que hacían más que evidente que no había muerto en el lugar donde se había localizado su cuerpo. Además de encontrarlas, nuestros investigadores debieron echar mano de sus habilidades interpretando la información que arrojaban, para atar todos los cabos sueltos en torno a dónde falleció. No estuvieron solos, ya que allí les esperaba la conserje de la urbanización, Rosalía del Rosal, quien también tenía mucho que ocultar.
  • Juego venenoso por Giovanni Paolo: Otro de los posibles implicados era el mánager de la fallecida, Giovanni Paolo, quien intentó confundir a nuestros detectives con uno puñado de enigmas que resolver y una prueba principal en la que debían acertar la posición clave de un conjunto de botellas según el color de sus contenidos que, además, guardaba demasiada relación con el arma utilizada para acabar con la vida de la influencer. Al completarla satisfactoriamente, nuestros investigadores advirtieron que uno de los líquidos podía ser la causa de su muerte.
  • El ¿Quién es quién? de Charito mucha marcha: La personal trainer de la desdichada Sara Sarita, Charito mucha marcha, se propuso que nuestros detectives sudaran, en sentido literal, para obtener la información que les ayudase a desvelar el o los culpables del asesinato.  Sin embargo, demostraron sobradamente su buena forma física y mental, resolviendo, además, unos acertijos de propina y el ¿Quién es quién? de potenciales sospechosos que les planteó.
  • Amistades peligrosas con Susi Star: la amiguísima de Sara Sarita y también influencer, recibió a nuestros investigadores en su despacho, más preocupada aparentemente de tener contentos a sus seguidores que del trágico destino de su amiga. Enfrascada en sus tareas de creadora de contenido y en una conversación demasiado cariñosa con una tal estrellita de amor, no mostraba mucho interés en ser de ayuda en las pesquisas. Sin embargo, gracias a su ingenio y con ayuda de Google, los participantes pudieron descifrar mucha información relevante sobre una posible relación amorosa que Susi Star quería mantener oculta. 

Tras recabar las pistas necesarias en las diferentes pruebas mencionadas, las cuatro unidades de investigación se reunieron para poner en común todos los datos recogidos e hipótesis formuladas. Así, consiguieron encajar todas las piezas de este puzle y lograron descubrir que:

  • El mánager y la personal trainer, en realidad, eran el señor y la señora Smith, una pareja de ciberdelicuentes que se aprovechaban de la relación laboral que tenían con Sara Sarita para robarle información. La influencer había empezado a sospechar algo, razón por la cual, estos dos decidieron que debía acabar con su vida. Además, concretamente, el mánager, era quien se había encargado de provocar la muerte a la influencer, suministrándole el veneno en el café que le ofreció en la última reunión que mantuvieron.
  • La conserje y Susi Star tenían una relación amorosa secreta, y temían que Sara Sarita la revelase. Por ello, Susi Star se confabuló con el mánager para quitar de en medio a la fallecida. Cuando Sara se encontraba ya bajo los efectos de la ponzoña, su querida amiga la acompañó a pasear a su pomerania por el jardín y colaboró en su fatal desenlace al ayudarla a caer de bruces contra una piedra, lo que explicaba la sangre que manchaba su cabeza. Por su parte, la conserje se ocupó de trasladar el cuerpo hasta el lugar donde, finalmente, se halló el cadáver.

 

Por tanto, la conclusión es que todos los sospechosos que habían conocido eran: ¡culpables!