¿Has viajado alguna vez en el tiempo para ver de cerca cómo surgió el sistema binario o cómo fueron los primeros usos de la lógica matemática? En Redint construimos una Máquina del Tiempo con la que logramos transportarnos desde aquellos tiempos hasta los de ahora, la IA. ¿Nos acompañas?
El pasado 27 de marzo, el Centro Cívico La Alhóndiga se convirtió en una auténtica máquina del tiempo. Decenas de niñ@s -Crononautas-, de entre 8 y 12 años participaron en nuestra GINCANA TECNOLÓGICA que, más allá del juego, fue una aventura de descubrimiento, aprendizaje y mucha imaginación.
Desde primera hora de la mañana, la emoción se respiraba en el ambiente. Equipos preparados, pistas ocultas y retos por resolver marcaban el inicio de un recorrido que prometía llevar a los Crononautas a través de distintas épocas de la tecnología en las 4 estaciones por las que tuvieron que pasar resolviendo los enigmas y así conseguir los 16 chips que harían funcionar la Máquina del Tiempo, pues había colapsado.
ESTACIÓN 1 – ALAN TURING Y EL CÓDIGO MORSE
En este salto temporal, nuestros viajeros se encontraron con uno de los más ilustres matemáticos del siglo XX, Alan Turing, quien les aguardaba para cumplir con un importante cometido: descifrar los mensajes que habían sido interceptados por la Hacker Sombría.
Para ello, primero deberían entender los códigos que se habían empleado para encriptar dichos mensajes; el código Morse y el código César. Una vez que hubieron comprendido en qué consistían ambos, se les encomendó descodificar un conjunto de mensajes transmitidos en Morse, que, a su vez, les indicaba dónde podrían hallar los mensajes que debían traducir mediante el código César. En ellos, se escondían las pistas para localizar el chip de granito que necesitaban para superar satisfactoriamente esta misión.
ESTACIÓN 2 – ADA LOVELACE Y EL CÓDIGO BINARIO
Nuestros osados Crononautas aterrizaron en pleno siglo XIX, donde se encontraron con la primera programadora de la historia: Ada Lovelace. La eminente matemática no les esperaba sola, pues se hallaba acompañada del enigmático Bit el explorador, una encarnación de este elemento tan esencial en el lenguaje informático. Este peculiar personaje resultaba de inestimable ayuda para comprender el idioma de los ordenadores: el código binario, que debía ser utilizado para conseguir superar los retos propuestos.
En primer lugar, a los jóvenes viajeros se les encargó indicar una serie de números requeridos en código binario. Pero, a falta de teclados, tuvieron que hacer uso de sus cuerpos para representar esas cantidades en una fila de aros que correspondían a los valores posicionales de dicho sistema.
Pero, como también en código binario se pueden codificar letras, para concluir, los participantes tuvieron que traducir de binario al castellano el mensaje que Bit les facilitó y que les indicaba dónde deberían enfrentarse a la siguiente prueba.
Tras ello, lograron obtener el chip de silicio pertinente.
ESTACIÓN 3 – HEDY LAMARR Y EL ORIGEN DE INTERNET
La actividad comenzó con Hedy y su secreto, esa doble vida entre el cine y la invención. Los Crononautas escuchaban fascinados, conectando con la idea de que detrás de algo tan cotidiano como el Wi-Fi había una historia increíble.
Pero en esta estación deberían lidiar con algo incómodo, la Hacker Sombría y el peligro de perder la conexión transformando la actividad en una auténtica misión. Se notaba en sus caras: estaban completamente implicados, mirando alrededor, atentos, listos para actuar.
Convertidos en nodos de transmisión, los Crononautas se organizaron haciendo que los cables de conexión comenzaran a viajar de mano en mano, creando una red cada vez más compleja, todo ello entre risas, nervios y gritos de estrategia. Sin darse cuenta, estaban comprendiendo conceptos complejos como la redundancia o la importancia de las conexiones alternativas.
El momento en que lograron mantener la red funcionando pese a las interferencias, fue celebrado como una auténtica victoria colectiva.
Conseguir un nuevo chip para hacer funcionar la Máquina, fue la guinda perfecta. Habían conseguido algo valioso y su esfuerzo tenía un sentido.
ESTACIÓN 4 – IA, EL FUTURO
Los Crononautas, con la ayuda del Robot y su compañero Prompt, tenían por delante tres enigmas por resolver.
En el primero, ENTRENAR LA RED NEURONAL, comenzaron con instrucciones vagas, pero poco a poco comenzaron a añadir detalles, dibujando el objeto que se les pedía. Sin darse cuenta, estaban practicando lógica, precisión y comunicación efectiva. Cada pequeño error generaba una reflexión, y cada intento mejoraba el siguiente.
El segundo enigma, MEJORAR EL PROMPT, puso a prueba su creatividad y el trabajo en equipo. Atendiendo a los cuatros aspectos con los que deberían crear una imagen en IA, pusieron a prueba sus primeras instrucciones específicas para que su prompt fuera lo más acertado posible dando como resultado verdaderas creaciones artísticas bajo la huella de Gemini, Chat GPT…
A medida que avanzaban, la motivación crecía. El tercer enigma no podía fallar. Ahora sus prompt deberían ser 100% acertados para que el PROMPT HUMANO, por medio de las instrucciones de los Crononautas, dibujaba con precisión el chip que escondía el paso a la resolución de la prueba. Ya no daban instrucciones al azar: pensaban, estructuraban y comprobaban antes de ejecutar. Habían interiorizado el proceso, consiguiendo un chip más para poner en funcionamiento la Máquina del Tiempo.
¡OBJETIVO SUPERADO!
Tras superar con éxito su paso por cada una de las estaciones, Cronos congregó a todos los equipos para el desenlace tan esperado: la reparación de la Máquina del Tiempo.
Para ello, se necesitaba instalar los 16 chips que habían obtenido entre todos, por lo que, cada grupo fue colocando sus 4 chips en la máquina.
Al conectarlos todos, la emoción de los presentes se desbordó cuando, por fin, la máquina se activó y la estancia se iluminó con las luces que anunciaban la puesta en marcha de la Máquina del Tiempo que les devolvió al 2026.